Paseo de la Rambla
El Paseo de la Rambla de Costanera Sur es una de las mayores joyas del urbanismo porteño de principios del siglo XX, inaugurado formalmente el 11 de diciembre de 1918 bajo la intendencia de Joaquín Llambías. Diseñado originalmente por el célebre paisajista Benito Carrasco (discípulo de Carlos Thays), este imponente bulevar de estilo neoclásico francés transformó la relación de Buenos Aires con el río.
Arquitectura, Diseño y Estructura Original
El Eje del Paseo: la rambla se estructuró como un gran balcón lineal al Río de la Plata. Todo el conjunto fue construido con escalinatas de piedra, un zócalo de granito, balustradas ornamentales y una secuencia de farolas de fundición de hierro y bancos fijos que definían el Paseo de la Rambla.
Los Espigones Monumentales: el diseño incluyó dos grandes muelles o espigones que se internaban en las aguas: el Espigón Plus Ultra (bautizado así en homenaje al famoso hidroavión español) y el Espigón de la Pérgola (donde hoy se encuentra el monumento a Luis Viale). Las terrazas de estos espigones albergaban originalmente los vestuarios y casillas para los bañistas.
Las Grandes Cervecerías: para acompañar el splendore de la rambla, el gobierno municipal otorgó concesiones para confiterías y cervecerías de estilo europeo. La más importante y monumental fue la Cervecería Munich, diseñada por el célebre arquitecto húngaro Andrés Kalnay e inaugurada en 1927, famosa por sus glorietas, pérgolas y vitrales.
Reglamento Estricto de Bañistas: Durante la década de 1920, la moral de la época impuso un reglamento de convivencia estricto en el Balneario Municipal. Los hombres y las mujeres debían bañarse en sectores separados por ley.
Los fines de semana, la rambla se convertía en un hormiguero humano donde se mezclaban todas
las clases sociales. El paisaje sonoro incluía orquestas de tango y jazz tocando en vivo en los tablados,
ferias de artesanos, adivinas que leían las manos a los paseantes y puestos de venta de calcos y
recuerdos.
A partir de la década de 1950, la contaminación de las aguas del Río de la Plata obligó a
prohibir de forma definitiva que la gente se bañara. La rambla perdió su función de balneario y comenzó un
largo período de progreso y posterior abandono, coronado a mediados de los años 70 con el cierre de la
icónica Cervecería Munich.